Techo de Cana

Techo de Cana

lunes, 25 de abril de 2016

El bebé dinosaurio, pequeño pero precoz

Los huesos fueron desenterrados en Madagascar hace más de una década pero se quedaron sin clasificar. Ningún paleontólogo era capaz de ponerle nombre a esta criatura del tamaño de un terrier. La paleontóloga Kristina Curry Rogers se los encontró casualmente en 2012, mientras repasaba los catálogos de fósiles de la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook. Experta en titanosaurios, los vertebrados más grandes que han pisado la Tierra, lo que vio le resultó extrañamente familiar. Parecían los restos de uno de ellos, pero en miniatura. La investigadora se dio cuenta de que estaba delante de una cría, pero lo sorprendente es que ese bebé de apenas uno o dos meses de edad era el calco exacto de un ejemplar adulto, en proporciones reducidas. Al estudiar los restos, Curry Rogers descubrió junto con su equipo del Macalester College en St. Paul que estos dinosaurios salían del cascarón preparados para enfrentarse al mundo, capaces de andar y probablemente de alimentarse por sí mismos. Lo explica esta semana en la revista Science. Los investigadores utilizaron la histología de los tejidos óseos y tomografías computarizadas para entender la historia del crecimiento de este bebé de Rapetosaurus krausei, una especie que alcanzaba los 15 metros de longitud en su edad adulta y que vivió hace unos 70 millones de años, en el Cretácico Superior. El joven dinosaurio nació con 3,4 kg y no llegaba al tamaño de un balón de fútbol, pero creció rápido. Al final de su corta vida, entre los 39 y los 77 días de edad, ya había alcanzado aproximadamente los 40 kg y los 35 cm de altura al nivel de la cadera. A la vista de la compactibilidad de sus huesos, la forma de las extremidades de este dinosaurio no sufrió variaciones desde el nacimiento. Esto contrasta con otros grupos de dinosaurios, como los terópodos y los ornitisquios, cuyos miembros varían con el desarrollo, y en los que el cuidado parental era de gran importancia. Por ese motivo, Curry Rogers cree que es probable que las crías de Rapetosaurus fueran bastante independientes en comparación con otras especies. Es posible que el bebé ya fuera capaz de caminar nada más salir del huevo y que incluso se alimentara por sí mismo. Respecto a la muerte del pequeño gigante, la autora cree que se produjo por inanición. Los cartílagos al final de los huesos dejan de crecer en los animales hambrientos, y en este ejemplar esas regiones son extremadamente delgadas. Eso encaja con el lugar donde fue encontrado, un medio devastado por la sequía en el momento en el que el joven dinosaurio lo habitaba. Los investigadores creen que quizás otros titanosaurios tuvieran el mismo patrón de crecimiento que el Rapetosaurus, aunque esto no puede llevar a pensar que todos los titanes de cuello largo nacieran autosuficientes.

Científicos españoles recrean en Río Tinto la primera misión tripulada en Marte

Han desembarcado en el corazón de la faja pirítica de Huelva, ocupando las orillas del río color sangre y la zona de las Zarandas, donde se ubicaba en los tiempos de oro de la minería del cobre el complejo de transformación del metal, en Minas de Riotinto, en las proximidades de la mayor mina a cielo abierto del continente, la Corta Atalaya. Una bandera de Europa sobre la tierra agrietada de un terreno que forma parte del Patrimonio Histórico Andaluz desde 2012, anuncia la llegada a la zona escogida como laboratorio por los científicos del Centro de Astrobiología (CAB) y del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA). El Marte primitivo Aquí, junto al río Tinto, se está llevando a cabo el ensayo de la primera misión tripulada a Marte por una doble similitud de esta zona de la Cuenca minera onubense con el planeta rojo. De un lado, su paisaje, parecido al de algunas zonas que ya han sido descubiertas en Marte, relata el director de la misión y responsable científico del proyecto Moonwalk, Víctor Parro. De otro, la composición de sus aguas, de alto contenido en hierro y azufre –encontrados igualmente en Marte–, escasez de oxígeno y un ph muy ácido, así como la existencia de una microbiología paralela en ambos escenarios, indicativa de unas condiciones de vida similares. «El río Tinto pudo ser el Marte primitivo, por lo que conocerlo nos puede ayudar a explicarlo y saber más de él». Desde que aterrizaron a las orillas del Tinto hace una semana, los científicos del Centro de Astrobiología están llevado a cabo los trabajos de preparación para la exploración marciana que se efectuará en los próximos días, enmarcada en el proyecto que ha venido a bautizarse como Moonwalk para el desarrollo y mejora de las técnicas para que un equipo astronauta-robot realice actividades extravehiculares (EVA) en cooperación. Yemo y Gandolfi La exploración se seguirá en tiempo real de forma permanente desde el Centro Internacional de Control de la Misión, en Zaventem (Bruselas), incluido un retorno de entre 10 y 20 minutos de las comunicaciones, similar al que se produce en una conexión con Marte. En estos días se están realizando los entrenamientos y eligiendo los escenarios en los que se desarrollará la misión con Yemo (el robot) y Gandolfi 2, un traje espacial con un ordenador a bordo que permite al astronauta comunicarse al mismo tiempo con el robot y con el Centro de Control. Aquí radica la importancia de la misión, por «la versatilidad y comodidad» en el uso de la tecnología que se emplea. Primeros pasos juntos Yemo y el astronauta ya han dado sus primeros pasos juntos por la Cuenca minera onubense. El prototipo que se ha desarrollado, en el que se incluye inteligencia artificial, permite a ambos comunicarse por un lenguaje gestual, de forma que el robot sigue las órdenes que se le van dando para explorar recursos, tomar imágenes o muestras para analizar. «En Marte, como en otros planetas, hay zonas como cuevas, laderas o colinas que resultan inaccesibles y a las que por separado, un robot y un hombre, no pueden llegar por separado. Esta tecnología sí nos permitirá acceder» ya que, explica Parro, Yemo podrá seguir los pasos que le vaya marcando el astronauta. Una vez diseñado el recorrido y la zona de exploración en el Tinto, la semana que viene se desarrollará la exploración, en contacto directo con Bruselas. «Podremos ver el resultado y analizar el grado de satisfacción», añade. El proyecto Moonwalk , que se enmarca en el Séptimo Programa Marco (FP7) de la Unión Europea, se puso en marcha hace tres años con el objetivo de comparar diferentes modalidades de equipos astronauta-robot y astronauta-astronauta en el desempeño de múltiples tareas, usando como escenarios operativos dos ambientes análogos de Marte y la Luna, el río Tinto y el fondo marino de la costa de Marsella. Después de Huelva, Marsella Precisamente, a la misión en el río Tinto, le seguirá una segunda fase en la costa de Marsella, donde se llevarán a cabo ensayos bajo el mar, simulando condiciones de baja gravedad, igual a si se realizan actividades extravehiculares en la superficie lunar.. Esta segunda fase será más compleja y costosa ya que se necesitarán buzos especializados, un barco en la superficie que proporcione energía y suministros «Estas misiones nos van a llevar a aprender condiciones de vida extremas y el alcance de los prototipos que desarrollamos para cuando tengamos que llevar a cabo una explotación planetaria», concluye el responsable científico del Moonwalk. La continuidad de los fondos para investigación que llegan desde Europa es clave para avanzar en la carrera espacial. En la campaña en Río Tinto, el Centro de Astrobiología, cuyos científicos son pioneros en el desarrollo de tecnología de detección de vida, contribuye además con dos instrumentos científicos, Solid (Signs Of LIfe Detector), que detecta biomoléculas procedentes de microbios y uno de los prototipos del RLS (Raman Laser Spectrometer), que detecta pigmentos y minerales, pigmentos y minerales. Ambos están diseñados para la misión ExoMars2018 de la Agencia Espacial Europea (ESA).

El engorro de la menstruación en el espacio

Un total de 59 mujeres -la última, Samantha Cristoforetti, de la Agencia Espacial Europea (ESA)- han volado al espacio desde que la primera, la rusa Valentina Tereshkova, abriera el camino en 1963. Las astronautas se enfrentan a los mismos retos que sus compañeros varones, pero existe una diferencia fisiológica incuestionable: la regla. Hace 30 años, las féminas que viajaban en los transbordadores de la NASA eran advertidas de que la gravedad cero podía producir un raro efecto en la menstruación, haciendo que la sangre se acumulara en el abdomen y provocara una horrible peritonitis. No es más que un mito sin fundamento. Los expertos en vuelos espaciales pronto se dieron cuenta de que, como en los viejos anuncios de tampones, «no pasaba nada», y que esos días del mes «eran iguales allí arriba que en la Tierra», como recuerda la astronauta Rhea Seddon en una transcripción de una entrevista que puede leerse en los archivos del Centro Espacial Johnson de la agencia espacial estadounidense. Pese a todo, como les ocurre a las militares o al personal de aviación, estar en ese punto del ciclo en plena misión puede resultar una molestia inoportuna, especialmente para quienes tienen flujos muy fuertes o dolorosos. Además, quizás los productos de higiene femenina no ocupen demasiado en el baño de casa, pero en una nave espacial, donde todo está medido y pesado al milímetro, estos asuntos prácticos suponen un reto, especialmente si se va camino de Marte. Por no hablar de la maña que habrá que darse para hacer ciertas cosas sin gravedad... Una nueva investigación publicada en la revista Microgravity explora las opciones que tienen las astronautas para prevenir el sangrado menstrual durante sus misiones espaciales. Los autores, del King College de Londres y el Baylor College of Medicine, creen que optar por su supresión puede ser una buena idea. En ese caso, los métodos anticonceptivos como implantes o dispositivos intrauterinos parecen lo más conveniente, tanto para sus portadoras como por motivos prácticos de carga, especialmente en las misiones de larga duración. «Para cualquier mujer, la elección de un anticonceptivo requiere una cuidadosa consideración de los beneficios y riesgos con respecto a su estilo de vida y necesidades. El entorno de los vuelos espaciales añade cierta complejidad adicional a la ecuación general, y queremos que las tripulantes femeninas puedan tomar decisiones bien informadas», dice Virginia Wotring, profesora en el Centro de Medicina Espacial de Baylor. Más de 1.000 píldoras Las astronautas pueden optar por tomar continuamente la píldora anticonceptiva para evitar el flujo, pero una misión de exploración a largo plazo, por ejemplo de tres años, requeriría aproximadamente de 1.100 píldoras, cuyos envases también ocuparían un lugar en el vuelo. Por eso los investigadores recomiendan los anticonceptivos reversibles de acción prolongada como los DIU o los implantes subdérmicos, que también son métodos seguros y fiables, aunque hasta el momento no han sido utilizados ampliamente por las astronautas. Esta elección, dicen, eliminaría los problemas de espacio, embalaje y residuos. Además, el dispositivo podría insertarse antes de la misión y no necesitaría volverse a poner durante el vuelo. Tampoco interfiere con la capacidad de la astronauta para hacer su trabajo. Los autores también indican que no existen informes en la literatura científica que sugieran que la alta gravedad que se experimenta durante el lanzamiento de una nave espacial pueda dañar un implante subdérmico o cambiar la posición de un DIU. Sin embargo, no tienen tan claro si el implante podría engancharse a la vestimenta espacial, como un traje de actividad extravehicular como los que se utilizan para las caminatas fuera de la Estación Espacial Internacional (ISS). Los investigadores también se preguntan sobre el efecto de los tratamientos hormonales sobre la densidad ósea, ya que en los vuelos espaciales los astronautas pierden hueso a un ritmo mucho mayor que en la Tierra. Estos métodos podrían ayudar a proteger a la mujer contra la pérdida de masa ósea, pero a día de hoy solo es una hipótesis. Como dice Varsha Jain, investigadora en el Kings College, «con más mujeres viajando al espacio, tenemos que asegurarnos de que tengan información actualizada sobre la anticoncepción segura y los medios de supresión menstrual. En última instancia es decisión de la mujer esa supresión, pero las opciones deben estar disponibles por si decide hacerlo»

Cinco jugarretas que te hace el cerebro para que quedes como un idiota

La ciencia seria tratada con buen humor es uno de los mejores regalos que puede ofrecer un científico. En «El cerebro idiota» (Temas de Hoy), el neurocientífico Dean Burnett, profesor de la Universidad de Cardiff, derrocha ambos, ciencia seria y buen humor, para aclararnos los motivos por los que nuestro cerebro, supuestamente tan brillante y evolutivamente avanzado, nos juega a veces malas pasadas (Aquí te contamos algunos despistes). Son imperfecciones de un cerebro sano por las que todos hemos pasado alguna vez y que nos han hecho sentir, como dice el título del libro socarronamente, como un idiota. Si es así, échele la culpa a su materia gris... Aquí recogemos cinco ejemplos de los muchos que pueden encontrarse en el volumen. Uno de esos desarreglos tiene que ver con el miedo. Está usted en la cama, a altas horas de la madrugada, abre medio ojo y se da cuenta de que entre la sombras hay una junto a la puerta que parece... ¡horror, parece un encapuchado con un hacha! No es más que la bata de estar por casa que usted mismo ha colgado del perchero antes de meterse en la cama, pero algo le ha hecho reaccionar de esa forma tan alterada. El motivo es que para nuestro cerebro la vida diaria está llena de peligros ante los que debe reaccionar con respuestas de «lucha o huida». Responde a años de evolución: si nuestros antepasados veían una sombra era mucho mejor temer que fuera un tigre, por una mera cuestión de supervivencia. El que se quedaba a esperar a ver de qué se trataba tenía más probabilidades de convertirse en desayuno. Burnett explica también en el libro cómo el cerebro procesa toda esa información a través del tálamo, donde llega como si fuera una estación principal; el córtex, la parte analítica que la examina; y la amígdala, la parte que procesa las emociones fuertes y si algo va mal enciende la alerta roja. Es muy rápida, lo que explica por qué nos asustamos de forma instantánea cuando un globo estalla sin que nos dé tiempo a procesar lo suficiente para darnos cuenta de que ha pasado algo inofensiva. Además, entra en juego el hipotálamo, que avisa al sistema nervioso para poner en marcha al resto del organismo... por si hace falta salir corriendo o liarse a porrazos.

Por qué vivimos en la Tierra y no en Venus

Comparada con Venus y Marte, sus vecinos más cercanos, la Tierra es un auténtico paraíso para la vida. Pero ¿por qué nuestro mundo fue tan afortunado? Un equipo de investigadores de las Universidades de California y British Columbia cree haber encontrado la razón, y arroja nueva luz sobre la improbable trayectoria evolutiva que permitió a la Tierra, pero no a sus colegas planetarios, ser un mundo adecuado para el desarrollo de la vida. El estudio se publicó hace unos meses en Nature Geoscience. (Doce eventos astronómicos que veremos en 2016). Por supuesto, está el hecho de que ni Venus ni Marte (pero sí la Tierra), están en la zona de habitabilidad del Sol, es decir, la distancia necesaria para que no haga ni demasiado frío ni demasiado calor y pueda existir agua en estado líquido. Pero hace miles de millones de años la zona habitable no estaba donde está ahora. De hecho, los científicos están convencidos de que, por lo menos en Marte, se dieron alguna vez las circunstancias adecuadas para la vida. Sin embargo, este estudio apunta a causas muy diferentes. Y sugiere que la primera corteza terrestre, formada hace cerca de 4.000 millones de años y muy rica en elementos radiactivos como uranio y potasio fue, literalmente, "arrancada" de nuestro mundo y lanzada al espacio como consecuencia del "gran bombardeo" de asteroides y cometas que se produjo durante la infancia del Sistema Solar. El fenómeno, conocido como "erosión por impacto", ayuda, además, a explicar un descubrimiento clave, hace más de una década, sobre la composición de la actual corteza terrestre. Para los investigadores, pues, la pérdida de estos elementos radiactivos fue lo que, en última instancia, determinó la evolución de la tectónica de placas, el escudo magnético y el clima terrestres tal y como los conocemos en la actualidad. "Los acontecimientos que definen la formación temprana y la composición de la Tierra -explica Mark Jellinek, uno de los autores del estudio- gobiernan, en parte, las histórias tectónica, magnetica y climática posteriores del planeta, y todas ellas, además, debieron trabajar juntas para crear la Tierra en que vivimos. Y son estos acontecimientos los que, en potencia, diferenciaron a la Tierra de los demás planetas". En la Tierra, el deslizamiento de las placas tectónicas causa cambios regulares en la configuración de la superficie del planeta, que se enfría de manera constante sobre el manto subyacente, mantiene un fuerte campo magnético y estimula la actividad volcánica. Los volcanes en erupción liberan gases de efecto invernadero de las profundidades terrestres, y las erupciones regulares ayudan a mantener el clima habitable que distingue a la Tierra de todos los demás mundos rocosos. En términos de tamaño, masa y densidad, Venus es el planeta que más se parece al nuestro. Pero mientras que la Tierra mantiene un clima estable y favorable para la vida a lo largo del tiempo geológico, Venus se encuentra en un estado de "catástrofe climática", con una densa atmósfera de dióxido de carbono y unas temperaturas superficiales que alcanzan los 470 grados centígrados. En su estudio, Jellinek y su colega, Matt Jackson, explican por qué los dos planetas vecinos tuvieron evoluciones tan diferentes. Volcanes en Venus "La Tierra podría haber terminado siendo fácilmente como Venus es en la actualidad -afirma Jellinek-. Pero una diferencia clave que pudo inclinar la balanza, sin embargo, pudo ser la distinta medida de la erosión por impacto". De hecho, con una erosión por impacto menor, Venus debió sufrir graves episodios de enfriamiento seguidos de periodos de actividad volcánica catastrófica, lo que llevó a dramáticas oscilaciones del clima a lo largo de miles de millones de años. "Llevamos hacia adelante en el tiempo esta historia de la erosión por impacto y hemos sido capaces de demostrar que los efectos de las condiciones que rigen la composición inicial de un planeta pueden tener profundas consecuencias en su evolución. Y fue un conjunto muy especial de circunstancias las que hicieron de la Tierra lo que es hoy".

El legado que deja Guardiola en Múnich

Hay un sentimiento generalizado en la plantilla del Bayern respecto a la salida de Pep Guardiola el próximo junio. Muchos de sus jugadores, especialmente los más allegados, tienen la impresión de que la figura del técnico seguirá sobrevolando sobre el Allianz Arena más allá de esa fecha. Hablan de su trascendencia sobre la Bundesliga, de cómo ha influido, aun sin pretenderlo, en una competición que ha dado un salto cualitativo en los tres últimos años. «Hay una diferencia muy grande entre la liga alemana del año en que Guardiola y yo llegamos y la de ahora. Había una competición potente, pero en el rigor táctico no lo era tanto. Pep ha conseguido que el resto de equipos avancen. Los equipos han crecido tácticamente. Además ha conseguido títulos y estamos en disposición de lograr más. La valoración de sus tres años es magnífica. A cualquier entrenador le hubiera gustado llegar a donde ha llegado él en estos tres años en Alemania». Quien así habla es Thiago, el jugador que más sentirá la marcha del entrenador. No en vano, él forma parte de ese legado que deja Guardiola. Thiago se explica con contundencia ante los periodistas. Respondiendo preguntas muestra el mismo aplomo con el que se desempeña en el terreno de juego. Va directo y encara. Hace tres años tomó la decisión de abandonar Barcelona para seguir a Guardiola en su aventura alemana. Fue la única petición del técnico catalán al Bayern: «O Thiago o nadie». Ya le había hecho debutar con el Barça B con 16 años recién cumplidos. También le dio la oportunidad con la primera plantilla azulgrana al poco de cumplir los 18. No hay un jugador que haya entusiasmado tanto a Guardiola como Thiago ni al que haya mimado más. Por eso al centrocampista le cuesta hablar del adiós del míster. «Lo que siento a nivel personal me lo guardo para mí», sentencia sin permitir réplica. Nunca un silencio fue tan revelador. Thiago ya ha decidido que no seguirá al míster a Manchester. Continuará en Múnich, en una ciudad en la que se encuentra cómodo y con un equipo, el Bayern, al que siempre ha agradecido su comportamiento y su paciencia en el difícil momento de las lesiones. «Aquí he crecido a nivel personal, me he hecho mayor, he conocido gente nueva y formamos un vestuario espectacular. Siempre es bueno salir de casa, llegar a otro país y poder seguir disputando las mismas competiciones que cuando estaba en Barcelona». Tercer intento Pero antes quiere una despedida en la que ambos, él y Guardiola, aparezcan juntos levantando la Champions. Será el tercer intento. En los anteriores fracasaron en semifinales, una ante el Real Madrid y otra ante el Barcelona. «Lo que he aprendido estos dos últimos años es que no hay que jugar semifinales contra rivales españoles», bromea. «Contra el Madrid tuvimos mala suerte en el Bernabéu (el Madrid ganó 1-0) y en la vuelta nos machacaron porque buscamos la remontada a la desesperada. Y la eliminatoria contra el Barça la tuvimos controlada hasta que apareció el que todos sabemos, ese que tiene 500 goles en 600 partidos». Opina que ante el Atlético será una eliminatoria distinta -«venimos más maduros, con las pilas más puestas»-, aunque asume la dificultad de medirse con los rojiblancos por un puesto en la final: «Han competido al más alto nivel en los últimos seis años y ya no me sorprende nada de ellos. Económicamente no pueden luchar con el Barça y el Madrid, pero deportivamente lo están haciendo. Hay que valorar el trabajo de la directiva, cuerpo técnico y jugadores. Han creído en una idea y han trabajado sobre ella. Pueden estar orgullosos, han hecho grandes cosas. Sabemos bien a qué juegan y cuáles son sus armas. Nos pondrán al límite».

Las cinco claves para ganar en Manchester

El Real Madrid no puede repetir mañana, frente al Manchester, los errores cometidos en Wolfsburgo, donde se confió al dominar los primeros minutos, se vio perjudicado por un penalti a Cristiano no señalado y después llegaron dos goles alemanes que dieron paso a un parón de ideas en el conjunto blanco y a un miedo a recibir el tercero que le hizo olvidar una máxima de la Champions: el gol a domicilio. Estas con las cinco claves para vencer al City. Marcar por encima de todo a domicilio Es fundamental hacer gol fuera. Cada gol vale por dos en Europa y esa es una razón que muchos equipos olvidan. Hay que atacar sin temor, porque vale más un 1-1 que un empate sin goles. Incluso un 2-1 es muchas veces mejor que un 0-0 a domicilio, porque marcar un tanto en casa te clasifica. Buscar el gol con fútbol directo y a balón parado En el Etihad, un campo mojado y pequeño, hay que jugar con fútbol directo, con pases al hueco, para Bale y Ronaldo, aprovechando la velocidad de ambos, dada la debilidad de la zaga azul en carrera. El galés demostró su efectividad en ese capítulo en la jugada del 2-3 en Vallecas. Nada de centrocuentismo que beneficie el retroceso defensivo del conjunto de Pellegrini. El otro punto importante es utilizar el arma de las jugadas de estrategia, a balón parado, que es una virtud madridista, como también comprobó el Rayo con los testarazos de Bale y Lucas. Atacar aunque se vaya perdiendo Recibir un gol en contra no debe cambiar la premisa de buscar un tanto a domicilio. Es crucial en Europa. Remontar un 2-0 como sucedió contra el Wolfsburgo en el Bernabéu (3-0) es una proeza difícil de repetir. Hay que hacer gol en Manchester. No arriesgar pases en la media y en defensa Kovacic perdió la confianza de Zidane por perder un balón en el centro del campo que costó el empate en Las Palmas. Casemiro resolvió con el 1-2 de cabeza al final del partido, pero la jugada del croata quedó grabada en la mente del entrenador, que en Vallecas alineó de nuevo a Kovacic como titular tras un mes en la suplencia. El Madrid no debe arriesgar balones en el centro del campo y en la defensa. Es un defecto de varios de sus futbolistas, confiados en su clase. Deben ser más prácticos. Despejar sin titubeos La retaguardia madridista da demasiados pases atrás en su obsesión por no pegar el patadón ante la presión enemiga. Esa norma complica mucho la vida a Keylor y al equipo. A veces hay que despejar sin dudar. No siempre se puede realizar el fútbol bonito y el City presionará para encontrar errores ante esa capacidad técnica de los jugadores blancos, que se puede traducir en exceso de confianza y en fallos.